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La extinción amenaza a casi la totalidad de los peces migratorios de agua dulce en el mundo, según informe global

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La Evaluación Global de los Peces Migratorios de Agua Dulce, lanzada este martes (24 de marzo) en un evento paralelo de la 15.ª Reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (COP de la CMS), indica que el 97 % de los peces de agua dulce incluidos en la lista de la CMS están amenazados de extinción. Realizado conjuntamente por la CMS, WWF y la Universidad de Nevada (EE. UU.), el estudio contó con la colaboración del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático (MMA) y es la evaluación más completa sobre peces migratorios de agua dulce hasta la fecha.

Vea el informe global aquí.

“Los peces migratorios de agua dulce no son solo maravillas ecológicas, sino también esenciales para la seguridad alimentaria, las economías locales y el patrimonio cultural de muchas poblaciones alrededor del mundo”, resaltó la secretaria ejecutiva de la CMS, Amy Fraenkel.

Se trata de los vertebrados más amenazados por factores como la alteración de flujos, la degradación del hábitat, la explotación, la contaminación, entre otros, que ya han causado una pérdida estimada de aproximadamente el 90% de la población de las especies listadas por la CMS desde la década de 1970.

“Estos resultados son fruto de un esfuerzo global. Tenemos todos los motivos para estar muy, pero muy preocupados. Nuestras especies de peces, que son la base de tantas comunidades, esenciales para la seguridad alimentaria de tantas personas y para el funcionamiento de nuestros sistemas económicos, además de especies con características únicas, nos están enviando señales claras de su nivel de amenaza, vulnerabilidad y la urgencia de nuestra atención”, destacó la secretaria nacional de Biodiversidad, Bosques y Derechos Animales del MMA, Rita Mesquita.

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Actualmente, solo 24 especies están listadas por la CMS, pero el informe identifica un total de 349 que cumplen con los criterios de la convención. Esto significa que 325 especies de peces migratorios de agua dulce que aún no han sido formalmente incluidas en los anexos de la CMS podrían estar bajo algún nivel de amenaza de conservación o extinción. En Asia se concentra el mayor número de peces migratorios amenazados (205), seguida por América del Sur (55), Europa (50), África (42), América del Norte (32) y Oceanía (6).

El estudio también destaca las cuencas hidrográficas en las que la cooperación internacional puede marcar una gran diferencia: Amazonas, Plata-Paraguay-Paraná, Danubio, Mekong, Nilo y Ganges-Brahmaputra.

“Es alentador observar el alineamiento entre la agenda de la CMS y los desafíos relacionados con el agua dulce. Esta convergencia muestra cómo las iniciativas globales pueden reforzar las prioridades nacionales. El liderazgo ambiental de Brasil se fortalece tanto en la conservación de los peces migratorios como en el mantenimiento de la conectividad de los hábitats. Al integrar esta agenda, el país reafirma su compromiso con la sostenibilidad de los procesos ecológicos esenciales”, destacó el presidente de la COP15 de la CMS y secretario ejecutivo del MMA, João Paulo Capobianco.

Cuenca Amazónica

Solo en la cuenca amazónica se han confirmado 21 especies de peces migratorios en estado de conservación desfavorable, según el estudio de caso divulgado en la Evaluación Global de los Peces Migratorios de Agua Dulce.

El conjunto de especies candidatas incluye bagres pimelódidos de larga distancia (como los grandes peces gato de los géneros Brachyplatystoma y Pseudoplatystoma), caraciformes migratorios (como los de los géneros Brycon, Leporinus, Prochilodus y Semaprochilodus) y serrasalmídeos ampliamente explotados.

La cuenca amazónica se destaca por sus peces migratorios de larga distancia. El bagre dorado o dourada (Brachyplatystoma rousseauxii) es reconocido por realizar el mayor ciclo migratorio en agua dulce. Son más de 11 mil kilómetros, saliendo de los Andes hasta el océano Atlántico y luego regresando.

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Aún según el estudio, estos grandes peces migratorios representan el 93% de las capturas pesqueras y generan alrededor de 436 millones de dólares estadounidenses (aproximadamente R$ 2,28 mil millones) por año.

Plan de Acción Regional

Está bajo análisis de la COP15 de la CMS el Plan de Acción Regional para los Bagres Migratorios de la Amazonía. El documento fue presentado por el Gobierno de Brasil y elaborado con la participación de autoridades de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

Grandes bagres migratorios de la Amazonía, como la dourada y la piramutaba (Brachyplatystoma vaillantii), fueron incluidos en el Anexo II de la CMS durante la COP14, reconociendo la necesidad de cooperación internacional para su conservación.

El Plan tiene como objetivos estratégicos la conservación de hábitats críticos y la conectividad fluvial, el fortalecimiento de la base de conocimiento científico y local, el impulso de cadenas de valor sostenibles, la concordancia entre políticas y marcos normativos, y el apoyo a la cooperación internacional.

“Brasil ha realizado esfuerzos enormes para establecer planes de acción de recuperación de especies amenazadas. Trabajamos en la revisión y actualización de listas de especies amenazadas de extinción y de especies exóticas invasoras. Hemos puesto en la agenda una cuestión clara de que es necesario discutir estos espacios”, explicó Rita.

En el ámbito de la COP15, Brasil propuso la inclusión del surubim (Pseudoplatystoma corruscans) en el Anexo II de la CMS.

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Fonte: Ministério do Meio Ambiente e Mudança do Clima

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Brasil pode unificar rastreabilidade para blindar soja e carne à China e à União Europeia

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A integração dos sistemas utilizados para comprovar a origem da soja e da carne bovina pode reduzir custos, evitar auditorias repetidas e fortalecer o acesso dos produtos brasileiros aos mercados da China e da União Europeia. A proposta consta de um estudo divulgado pelo WRI Brasil, que identificou 21 iniciativas públicas e privadas de rastreabilidade e controle ambiental em funcionamento no País, mas com critérios, bancos de dados e formas de verificação diferentes.

O WRI Brasil não é um órgão público nem representa produtores ou empresas do agronegócio. Trata-se de uma associação privada sem fins lucrativos e de pesquisa ambiental, integrante do World Resources Institute, organização internacional fundada nos Estados Unidos em 1982. A instituição atua em mais de 50 países e desenvolve estudos sobre clima, florestas, cidades, alimentos e uso da terra, em parceria com governos, empresas, universidades e organizações da sociedade civil.

Por isso, o protocolo sugerido pelo instituto não tem força de lei, não substitui a fiscalização brasileira e tampouco cria uma certificação obrigatória. A proposta funciona como uma recomendação técnica para aproximar ferramentas que já existem, mas ainda não conversam adequadamente entre si.

O problema identificado está na fragmentação. Uma plataforma verifica a situação ambiental da propriedade; outra acompanha a movimentação dos animais; uma terceira atende a determinado comprador ou certificação. Também existem diferenças nas datas utilizadas para delimitar o desmatamento, no tratamento dos fornecedores indiretos e nos critérios de bloqueio de propriedades.

Na prática, uma mesma fazenda pode estar regular perante a legislação brasileira e, ainda assim, não atender ao protocolo privado de uma empresa ou à exigência ambiental de determinado mercado. Para o produtor, isso significa fornecer informações semelhantes várias vezes, contratar auditorias diferentes e enfrentar dúvidas sobre qual padrão será aceito no momento da venda.

A proposta ganha relevância pelo tamanho das duas cadeias. O Brasil colheu 180,6 milhões de toneladas de soja na safra 2025/26 e poderá exportar 116,3 milhões de toneladas, segundo a Companhia Nacional de Abastecimento. Na pecuária, o País possui o maior rebanho comercial do mundo, produz mais de 11 milhões de toneladas de carne bovina por ano e ocupa a liderança global nas exportações.

A China está no centro dessa discussão. O país asiático comprou R$ 282 bilhões em produtos do agronegócio brasileiro em 2025, considerando o câmbio de R$ 5,10, e respondeu por quase um terço de toda a receita externa do setor. O mercado chinês recebe a maior parte da soja exportada pelo Brasil e aproximadamente metade da carne bovina embarcada pelo País.

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Embora a China ainda não tenha uma legislação equivalente ao regulamento europeu contra o desmatamento, compradores, instituições financeiras e grandes empresas chinesas vêm ampliando as exigências de origem e conformidade ambiental. O estudo sustenta que Brasil e China poderiam construir um referencial comum antes que diferentes compradores estabeleçam critérios próprios e aumentem a burocracia.

Na União Europeia, a pressão já está formalizada. O Regulamento Europeu sobre Produtos Livres de Desmatamento, conhecido pela sigla EUDR, determina que soja, gado, café, cacau, madeira, borracha e óleo de palma, além de produtos derivados, somente poderão entrar no bloco quando houver comprovação de que não foram produzidos em áreas desmatadas depois de 31 de dezembro de 2020.

A regra começará a valer em 30 de dezembro de 2026 para grandes e médias empresas. A maioria das micro e pequenas terá até 30 de junho de 2027. O importador europeu será o responsável legal pela declaração, mas dependerá de informações fornecidas pela cadeia brasileira, como a localização geográfica da propriedade e a documentação necessária para demonstrar a origem do produto.

Esse é um dos pontos de maior atrito com o setor produtivo. O EUDR não considera apenas se o desmatamento foi legal ou ilegal segundo o Código Florestal brasileiro. Mesmo uma supressão de vegetação autorizada pelas autoridades nacionais, se realizada após a data de corte europeia, pode tornar o produto inelegível para aquele mercado.

No caso da soja, a rastreabilidade precisa chegar à propriedade onde o grão foi cultivado. A dificuldade aparece quando cargas de diferentes fazendas são reunidas em armazéns, cooperativas, cerealistas e tradings. A proposta é integrar documentos fiscais, cadastros ambientais, localização das áreas produtoras e registros comerciais, preservando a identificação da origem mesmo depois da mistura física do produto.

Na pecuária, o desafio é maior. Um bovino pode nascer em uma propriedade, passar pela recria em outra e ser terminado em uma terceira antes de chegar ao frigorífico. Atualmente, a indústria consegue fiscalizar com maior facilidade o fornecedor direto, responsável por entregar o animal para abate, mas nem sempre possui visibilidade completa das fazendas anteriores.

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A Guia de Trânsito Animal registra a movimentação dos lotes, enquanto o Sistema Brasileiro de Identificação Individual de Bovinos e Búfalos permite acompanhar animais individualmente em cadeias que exigem esse controle. A adesão ao sistema individual, entretanto, ainda não alcança todo o rebanho nacional.

O governo iniciou a implantação do Plano Nacional de Identificação Individual de Bovinos e Búfalos, com execução prevista até 2032. A recomendação do estudo é que frigoríficos e compradores avancem desde já no controle dos fornecedores indiretos, sem esperar a identificação obrigatória de todos os animais.

A carne brasileira ainda enfrenta outro impasse com a União Europeia, que não deve ser confundido com o EUDR. Além da origem ambiental, o bloco exige garantias sobre o controle de determinados antimicrobianos durante todo o ciclo de vida dos animais. A Comissão Europeia anunciou a retirada do Brasil da lista de países autorizados a fornecer carnes e outros produtos de origem animal a partir de 3 de setembro de 2026, caso não considere suficientes as garantias apresentadas.

O governo brasileiro sustenta que possui um sistema oficial confiável e que somente certificará produtos que cumprirem integralmente as exigências europeias. O ponto de divergência é a cobrança de uma comprovação prévia para medidas implementadas progressivamente ao longo do ciclo produtivo. Na avicultura, esse ciclo pode ser concluído em cerca de 40 dias; na bovinocultura, a formação de animais plenamente elegíveis pode levar dois anos ou mais.

Assim, a carne brasileira enfrenta duas frentes distintas na Europa: a ambiental, relacionada ao desmatamento e à rastreabilidade da propriedade de origem; e a sanitária, ligada ao uso de antimicrobianos durante a vida do animal. A unificação dos sistemas proposta pelo WRI ajudaria principalmente na primeira frente. Para o produtor, o resultado dependerá de como essa integração será implementada, de quem pagará pela adaptação e de sua capacidade de reduzir burocracia, em vez de acrescentar uma nova camada de exigências ao campo.

Fonte: Pensar Agro

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